jueves, 20 de marzo de 2014

La Muerte

Algo fuerte pero, no he dejado de planteármelo y llevo esta interrogante desde algún tiempo.

¿La muerte acaso nos vuelve más cercanos como familia y amigos? ¿Son las cosas ausentes las más anheladas por el hecho de que no volverán a estar con nosotros, y por eso hacemos lo mismo con las personas?

Pienso que el error de muchos de nosotros es que tenemos la idea de que nada ni nadie nos va a mover de este planeta, lo cual tiene como consecuencia acostumbrarnos a que nuestra presencia siempre va a ser constante, tanto así que hasta se vuelve "aburrido" para otros el tener que vernos siempre.

Cuando estamos muy familiarizados con algo, o alguien; esto automáticamente hace que perdamos el interés en ello, o en este caso, en esa persona. El simple hecho de tenerlo/a siempre ahí hace que nos despreocupemos porque, sabemos que al voltear a ver, al abrir los ojos en la mañana, al llamarle a su teléfono; él/ella estará ahí, y nada habrá cambiado; serán los mismos ojos, la misma voz, el mismo rostro que vimos esta mañana, durante el trabajo, o al irnos a dormir.

¿Y si de repente volteamos y él/ella ya no está ahí? ¿Y si al despertar ya no lo/a encontramos?¿Y si nunca más vuelve a contestar su teléfono?... ¿Y si...?

La vida es como una gran rueda de la fortuna; un instante estás en la cima, pero tarde o temprano hay que bajar, y es lo mismo con todos y cada uno sin importar las circunstancias, lo malo es que no todos nos percatamos de eso y pensamos que el viaje quizás no termine nunca, que su prolongación es indefinida, y nos programamos tan bien a esa idea, que cuando es nuestro turno de bajarnos nos toma totalmente por sorpresa; nunca lo vimos venir, jamás lo esperábamos, no creímos que llegaría tan pronto; tantas otras justificaciones, que al final nos damos cuenta de que dejamos cosas importantes por hacer o decir; pero que ya no habrá la oportunidad de hacerlas. Ya no habrá tiempo.

¿Cuántas palabras se habrán quedado olvidadas en el silencio de la memoria solo porque no supimos decirlas en el momento indicado? ¿Cuántos abrazos se enfriaron en nuestros brazos porque simplemente tuvimos cosas más importantes en ese momento, y decidimos dejarlo para más tarde? ¿Cuántas risas se apagaron porque no quisimos hacer el ridículo frente a los demás?

A lo que voy es que, muchas de las veces dejamos estas cosas a un lado porque siempre vemos que "podemos hacerlas luego" o en el mayor de los casos, nos resulta "irrelevante" porque siempre encontraremos algo más interesante o más importante por hacer. Sin embargo cuando nos damos cuenta de que ya se nos ha acabado el tiempo y que es demasiado tarde; vemos lo mucho que hubiera significado para nosotros haber podido compartir un poco más, aunque sean esos pequeños gestos que hubiesen guardado un poco más de la esencia de aquella persona en nuestro subconsciente.

Vida y muerte, son las dos caras de una misma moneda, dos bandos y donde no hay puntos intermedios ni zonas neutrales, es así de claro, vida o muerte, blanco o negro, un constante juego de azar en el que considero somos afortunados en seguirlo jugando.

Pero qué es la muerte en sí? por qué al mencionarla sentimos como una corriente de temor avanza por nuestro ser? como es que se ha logrado transformar en la villana que arrebata las oportunidades de los desafortunados a los que toma por sorpresa?

En primer lugar yo planteo algo, ¿Qué es la muerte sino el complemento de la vida? no es más que una continuación de la misma, su prolongación, su otra mitad solo que en otro aspecto diferente, no puede haber vida si no hay muerte, no puede haber un claro sin un oscuro; ver a la muerte como una malvada sería muy injusto, la muerte no es más que una renovación de lo que somos, de quienes somos, y de lo que hemos llevado arrastrando con nosotros a lo largo de nuestro camino; la muerte es liberación y redención; es por eso que, cuando llega lo último que damos nosotros es ese último aliento, esa última exhalación cargada de toda una vida (ya sea larga o corta) llena de las experiencias que hayamos alcanzado a recolectar.

No es una arrebatadora, es una liberadora; eso lo he dejado claro, pero sin embargo su visita siempre dejará ese pequeño trago amargo y lento, propio de su llegada.


Twitter: @dj_gomez94



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