lunes, 28 de julio de 2014

Póliza de seguros contra corazones rotos


Del mismo modo en que se ofrecen cobertura completa en caso de accidentes de tránsito, incendios o muertes accidentales; no sería mala idea que existiera alguna categoría que te ofrezca cobertura completa en caso de corazones rotos.

En una sociedad en la que se prevé toda clase de posibles accidentes, ¿Cómo es que aún no se puede prevenir cuando de decepciones se trata? probablemente no sea una buena inversión; y quizás el seguro no cubra cada decepción que su cliente sufra, pero, ¿Es que acaso podemos decidir cómo y cuándo decepcionarnos?

Cuando hablamos de "amor" ¿aceptamos en serio todos los términos y condiciones? ¿leemos las letras pequeñas? o simplemente nos aventuramos a un camino sinuoso con ojos vendados ante el más tortuoso pero emocionante carrusel emocional.

"El que no arriesga no gana"; lo escuchamos todo el tiempo y de muchas personas, es el mismo consejo que entró a la categoría sin retorno de "cliché"; y gracias a novelas, películas y demás, es que hemos llegado al punto en que nos asusta tanto la simple idea de quedarnos "solos" que cuando nos damos cuenta, estamos nadando en aguas profundas, recorriendo caminos desconocidos, avanzando con las luces apagadas y nos volvemos unos temerarios sin siquiera saberlo; lo peor de todo es que cuando los resultados no son los esperados no podemos evitar hacernos la inmortal pregunta de "por qué a mi?"

En un mundo en el que cada vez "romance" es lo que menos se ve, ¿cómo podemos nosotros llegar a distinguirlo cuando finalmente se nos presenta? tener que vernos obligados a lanzarnos con las únicas dos opciones de ser atrapados o caer de nuevo al fondo; pero con la diferencia de que en la vida real, no existe un arnés o red de seguridad que te sostenga al final de la caída.

¿Es sensato arriesgar tu estabilidad y equilibrio emocional por una búsqueda de la que ni siquiera estás seguro de querer hacer? corazón vs. razón, la eterna encrucijada que nadie sabe cómo empezó, sin embargo ahí está, dividiendo el "yo" en dos bandos, por un lado está el que nos susurra: LÁNZATE!, y por el otro, está aquel que nos dice: QUÉ MIERDA HACES?... en el centro estás tú.

Encontrar a alguien que te sostenga cuando resbales, no todos tienen esa suerte, y pues, muchos viven bien así; en parte los hace más fuertes, más resistentes e independientes; pero, luego de mucho tiempo cayendo y levantándote, no viene nada mal una mano que se encuentre ahí para sostenerte, un hombro sobre el cual apoyarte; y no es muestra de debilidad, solo que en ocasiones el mundo es un lugar muy grande como para manejarlo solos.

"No sé cuánto tiempo vayas a estar junto a mi, pero mientras dure, disfrutemos el camino; riamos de las cosas tontas y cotidianas, o no digamos nada, solo hagámonos compañía, pero quédate a mi lado. Escucha mis pensamientos, y yo trataré de escuchar los tuyos; y quizás no sea la mejor persona del mundo, ni la más perfecta, nunca quise serlo; pero quiero ser alguien de quien te sientas orgulloso de tener junto a ti. Ya sea solo una canción o toda una vida, quisiera dejar en ti una huella, como sé que tú lo has hecho conmigo; y en tanto nos tengamos el uno al otro, sonriamos."

¿Qué tan peligroso es un corazón abierto? ¿qué tan vulnerables nos volvemos? quiero asegurar mi corazón, pero eso es algo que no va a pasar; lo único que queda por hacer es seguir, y esperar a que haya algo que me sostenga al final de la caída.

Y pues si fallo, como muchas cosas en la vida, sacudirse el polvo... y volver a intentar.




viernes, 25 de julio de 2014

Un/a novio/a para la portada




Últimamente en pleno siglo XXI parece que una de las decisiones más grandes que alguien pueda tomar en estos días, es cuando le damos clic para cambiar la situación sentimental de: "soltero" a "tiene una relación con..." de nuestro perfil en facebook. La guerra y el hambre pueden esperar en ese casi "sagrado", "épico" y "crucial" momento de la relación de pareja del hombre moderno; y es gracioso porque el tiempo que se toman en meditarlo, es casi el mismo que se podría tomar un presidente en decidir si aumentar o no los impuestos; y ni hablar de la concentración, que bien podría compararse con la de un cirujano en una operación a corazón abierto, o la de un desarma bombas.

¿Hacemos esto por nosotros, o lo hacemos por los demás? ¿Cuándo la relación dejó de ser de dos y comenzó a ser de todos? ¿Dónde quedó el romance y empezaron las fotos para facebook?

-Si no pones una foto de nosotros, es porque no quieres que sepan que eres mi novio/a!

-Cámbiale a tu "situación sentimental" para que sepan que eres mío/a 

-Pon mi apellido junto al tuyo para que sepan que va en serio.

-Eres mi novio/a, me tienes que etiquetar en todas las fotos que subas a partir de hoy.

¿Necesitamos que los demás sepan lo que sucede en nuestra vida que hasta cierto punto, se supone que debería ser "privada"? ¿Necesitamos que sepan que YA NO ESTAMOS DISPONIBLES? ¿Cambiaría en algo si dijéramos que aún lo estamos?

Darnos ese pequeño aire de grandeza al decir "no puedo, tengo novio/a" para sentirnos inalcanzables y mejor que el resto, por ser tan "afortunados" de al fin haber encontrado al octavo "amor de mi vida" (pero que ya esta vez parece que es en serio) podría ser lo más cercano a sentirnos celebridades.

Pareciera que es una ayuda para el autoestima el hecho de que todos te comenten sobre lo "lindos" que se ven juntos, la buena suerte que les desean y que las fotos se vean obligadas a pasar de los 20 "me gusta". Entonces, ¿ahora las relaciones se miden con "Likes"? Cuando te enredas con alguien, ¿te enredas solo con esa persona, o también entras a una relación con toda tu lista de amigos?

Sacarle fotos hasta a la servilleta con la que se limpiaron la boca luego de comer en McDonald's, al osito que le regalaron en su primer mes; y claro sin poder faltar la hermosa dedicatoria sobre lo felices que son y de cómo su amor va al "infinito y más allá"; son algunas de las cosas que encontramos en los perfiles de las actuales parejas de esta era digital; como si ya hubiésemos olvidado lo que estar con alguien realmente significa.

No se trata de los que saben que tienes una relación, se trata de esos dos que ESTÁN dentro de una relación. ¿Dónde queda lo especial de que sea algo entre dos, cuando esta bajo el constante reflector del ojo público de las redes sociales?





domingo, 20 de julio de 2014

Te quiero




¿Cuántos "te quiero" dices en toda tu vida?

Es gracioso, no sabía como iniciar esta entrada y decidí copiar una frase que escuché de un video en youtube que vi hace años y que para ser honesto jamás pensé que utilizaría.

Otra cosa graciosa es que jamás pensé verme sentado escribiendo algo que por lo visto parece ser una muy sentida y sincera declaración de sentimiento hacia alguien, y pues, mírenme ahora.

Tengo muchas cosas que decir, y estoy seguro que si me alejase de la computadora volverían todas en picada, pero justo ahora, justo en este momento mi mente parece quedar en blanco tratando de encontrar las palabras precisas que me gustaría decirte, pero que solo vienen a mi en esos pequeños lapsos de inspiración en los que recuerdo tu rostro, y esos tiernos ojos mirándome después de cada beso, de cada abrazo, de cada caricia; esos momentos que uno a veces desearía que duraran para siempre, y que al final, son los que verdaderamente cuentan.

Quisiera poder encontrar tan solo una palabra que describa la felicidad que me da el tan solo pensar en el hecho de que nos cruzamos en este alocado y caótico camino al que curiosamente llamamos "vida", pensar que algo tan bueno me haya logrado pasar a mi, y que muchas de las veces me hace cuestionar más de una vez si el destino se fijó bien para quién iba dirigida esta dosis de felicidad; ¿en serio es para mi? pero si yo nunca recibo cosas tan buenas, ¿seguro que no habrá alguna confusión? me hablo a mi mismo como si me dirigiera al repartidor, y cuando me logro al fin convencer, la misma duda vuelve a hacerse notar en mis momentos de vulnerabilidad emocional.

No estoy tan acostumbrado a las cosas buenas, no estoy acostumbrado a tanta felicidad, por lo general cuando todo parece ir bien pasa algo que... bueno, me devuelve a mi realidad cotidiana. Pero aquí estoy, aquí estás, aquí estamos; abrazados preguntándonos si nos queremos, quizás solo para reafirmarnos una vez más de que esto no es un sueño, de que es real, de que tú eres real y de que el simple hecho de estar aquí y ahora hace que el resto pierda importancia, o por lo menos durante esas horas en las que tus manos encuentran las mías, acompañadas de un "te quiero" suavemente pronunciado para que no escape a ningún lado, más que a nuestros oídos a una frecuencia en la que pareciera que solo nosotros podemos oír.

No hacemos nada y al mismo tiempo todo, nos quedamos sin palabras, pero no hay necesidad de decirlas, de alguna forma ya las hemos dicho; querer que las cosas se queden tal y como están, que se congele en una fotografía que dure para siempre y que lo que sentimos el uno por el otro no se deteriore con el pasar del tiempo. A veces el miedo a echarlo a perder me agobia, recordar que tengo cierto talento natural para arruinar las cosas me hace temer que un día de estos te levantes y te des cuenta de que no soy lo que quieres. Lo admito, es mi primera vez y estoy asustado; tan asustado como un niño que sube por primera vez a su bicicleta, tan asustado como la primera vez que aprendes a nadar; yo estoy asustado, y, eso es normal supongo.

El café se ha enfriado y mi cigarrillo se ha consumido; y más palabras empiezan a surgir a partir de la nada, más cosas que quisiera seguir escribiendo y que no las pongo por temor a llegar a cansarte o que pienses que soy un pesado. Pero supongo que la idea se dio a entender, el punto es que no sé lo que me hayas hecho, pero sea lo que sea, me gusta; me gusta que seas tú quien saque de su escondite a ese lado que yo creí haber perdido hace tiempo, el que logra que se me dibuje la misma sonrisa de idiota cada vez que recuerdo tu rostro, me gusta estar contigo, me gusta creer que las cosas buenas también me puedan pasar a mi, y sobre todo, me gusta comenzar a enamorarme de ti.

domingo, 13 de julio de 2014

Un lienzo en blanco y 10 frascos vacíos



Esto tranquilamente se puede tomar como una metáfora, es decir, ¿un lienzo en blanco y 10 frascos vacíos? ¿Qué decir acerca de eso? 
Era de esas tardes en las que por alguna razón decides agarrar tus llaves y salir a oxigenar tus ideas un rato, hacer algunas compras, comer algo, ver a las personas ir y venir; un sábado como cualquier otro: poco tráfico, sol agotador, gente en los centros comerciales y yo, solo había un pequeño detalle, yo me encontraba solo.

me he acostumbrado tanto a mi presencia que difícilmente noto que hago las cosas que la mayoría de personas suele hacer acompañado. ¿Llegué acaso a otro nivel de individualismo? quién sabe, es decir no me había dado cuenta del hecho de que estaba dando vueltas conmigo sino hasta luego de horas, cuando llegó la hora de regresar a casa, y fue ya en las últimas escaleras eléctricas que todo pareció haberse puesto en modo de cámara lenta,. 

Ver a la pareja de enfrente besuquearse, oír a la esposa recordarle al esposo lo que tienen que comprar, y parecería que en medio de todo eso me encontraba yo bajo la luz de alguna especie de reflector con un cartel diciendo "Persona sola, mantener distancia". Yo y mi otro yo, acompañado de un lienzo en blanco bajando en las escaleras que parecieron haber ido más lento a propósito; más lento para yo poder dar una mirada rápida a todo, para darme cuenta de que me encontraba en en enorme espacio vacío, un espacio de uno, un espacio para uno.

¿Me notarían? ¿se darían cuenta de aquel joven que pasa de tienda en tienda con sus audífonos puestos y su actitud de no importarle? Quizás si, pero la verdad nunca fui bueno para notar esas cosas; no es que me importe, solo tengo curiosidad.

¿Somos seres sociables por defecto, o por decisión? mi pregunta se va hacia si ¿podemos soportar estar con nosotros mismos? o la sola idea de estar a solas con nuestros pensamientos nos espanta al punto de buscar la compañía de alguien que nos traiga algo de ruido a nuestro cerebro para evitarlo. 

A lo mejor guardamos tanto en nuestro inconsciente, que tememos por lo que se encuentre ahí almacenado; puede que lo único que queramos sea olvidar, aunque sea por unos instantes, hasta que llegue el momento de asentar la cabeza en la almohada para hacer que esos mismo pensamientos sean los que nos arrullen.

Entonces, ¿decidimos nosotros estar acompañados? o ¿solo es algo que se da porque así es nuestra configuración predeterminada? Lo mejor para esto sería mantener un balance, aprender a estar con nosotros y con los demás, pero ¿qué sucede cuando solo damos cabida a una posibilidad? 

Todo esto vino a mi mente mientras esperaba a que las eternas escaleras eléctricas terminen, mientras me dirigía a la salida con un lienzo en blanco y con palabras desordenadas en mi cabeza; tratando de colocarlas de tal manera que formen alguna composición literaria decente, algo que valga la pena leer.

¿Soledad por decisión? ¿Sociables por defecto? no lo sé, un poco de ambos con tendencia a lo primero, disfruto de mi compañía pero temo que si me quedo por mucho tiempo conociéndome pueda terminar cayéndome mal a mi mismo.