Del mismo modo en que se ofrecen cobertura completa en caso de accidentes de tránsito, incendios o muertes accidentales; no sería mala idea que existiera alguna categoría que te ofrezca cobertura completa en caso de corazones rotos.
En una sociedad en la que se prevé toda clase de posibles accidentes, ¿Cómo es que aún no se puede prevenir cuando de decepciones se trata? probablemente no sea una buena inversión; y quizás el seguro no cubra cada decepción que su cliente sufra, pero, ¿Es que acaso podemos decidir cómo y cuándo decepcionarnos?
Cuando hablamos de "amor" ¿aceptamos en serio todos los términos y condiciones? ¿leemos las letras pequeñas? o simplemente nos aventuramos a un camino sinuoso con ojos vendados ante el más tortuoso pero emocionante carrusel emocional.
"El que no arriesga no gana"; lo escuchamos todo el tiempo y de muchas personas, es el mismo consejo que entró a la categoría sin retorno de "cliché"; y gracias a novelas, películas y demás, es que hemos llegado al punto en que nos asusta tanto la simple idea de quedarnos "solos" que cuando nos damos cuenta, estamos nadando en aguas profundas, recorriendo caminos desconocidos, avanzando con las luces apagadas y nos volvemos unos temerarios sin siquiera saberlo; lo peor de todo es que cuando los resultados no son los esperados no podemos evitar hacernos la inmortal pregunta de "por qué a mi?"
En un mundo en el que cada vez "romance" es lo que menos se ve, ¿cómo podemos nosotros llegar a distinguirlo cuando finalmente se nos presenta? tener que vernos obligados a lanzarnos con las únicas dos opciones de ser atrapados o caer de nuevo al fondo; pero con la diferencia de que en la vida real, no existe un arnés o red de seguridad que te sostenga al final de la caída.
¿Es sensato arriesgar tu estabilidad y equilibrio emocional por una búsqueda de la que ni siquiera estás seguro de querer hacer? corazón vs. razón, la eterna encrucijada que nadie sabe cómo empezó, sin embargo ahí está, dividiendo el "yo" en dos bandos, por un lado está el que nos susurra: LÁNZATE!, y por el otro, está aquel que nos dice: QUÉ MIERDA HACES?... en el centro estás tú.
Encontrar a alguien que te sostenga cuando resbales, no todos tienen esa suerte, y pues, muchos viven bien así; en parte los hace más fuertes, más resistentes e independientes; pero, luego de mucho tiempo cayendo y levantándote, no viene nada mal una mano que se encuentre ahí para sostenerte, un hombro sobre el cual apoyarte; y no es muestra de debilidad, solo que en ocasiones el mundo es un lugar muy grande como para manejarlo solos.
"No sé cuánto tiempo vayas a estar junto a mi, pero mientras dure, disfrutemos el camino; riamos de las cosas tontas y cotidianas, o no digamos nada, solo hagámonos compañía, pero quédate a mi lado. Escucha mis pensamientos, y yo trataré de escuchar los tuyos; y quizás no sea la mejor persona del mundo, ni la más perfecta, nunca quise serlo; pero quiero ser alguien de quien te sientas orgulloso de tener junto a ti. Ya sea solo una canción o toda una vida, quisiera dejar en ti una huella, como sé que tú lo has hecho conmigo; y en tanto nos tengamos el uno al otro, sonriamos."
¿Qué tan peligroso es un corazón abierto? ¿qué tan vulnerables nos volvemos? quiero asegurar mi corazón, pero eso es algo que no va a pasar; lo único que queda por hacer es seguir, y esperar a que haya algo que me sostenga al final de la caída.
Y pues si fallo, como muchas cosas en la vida, sacudirse el polvo... y volver a intentar.
"El que no arriesga no gana"; lo escuchamos todo el tiempo y de muchas personas, es el mismo consejo que entró a la categoría sin retorno de "cliché"; y gracias a novelas, películas y demás, es que hemos llegado al punto en que nos asusta tanto la simple idea de quedarnos "solos" que cuando nos damos cuenta, estamos nadando en aguas profundas, recorriendo caminos desconocidos, avanzando con las luces apagadas y nos volvemos unos temerarios sin siquiera saberlo; lo peor de todo es que cuando los resultados no son los esperados no podemos evitar hacernos la inmortal pregunta de "por qué a mi?"
En un mundo en el que cada vez "romance" es lo que menos se ve, ¿cómo podemos nosotros llegar a distinguirlo cuando finalmente se nos presenta? tener que vernos obligados a lanzarnos con las únicas dos opciones de ser atrapados o caer de nuevo al fondo; pero con la diferencia de que en la vida real, no existe un arnés o red de seguridad que te sostenga al final de la caída.
¿Es sensato arriesgar tu estabilidad y equilibrio emocional por una búsqueda de la que ni siquiera estás seguro de querer hacer? corazón vs. razón, la eterna encrucijada que nadie sabe cómo empezó, sin embargo ahí está, dividiendo el "yo" en dos bandos, por un lado está el que nos susurra: LÁNZATE!, y por el otro, está aquel que nos dice: QUÉ MIERDA HACES?... en el centro estás tú.
Encontrar a alguien que te sostenga cuando resbales, no todos tienen esa suerte, y pues, muchos viven bien así; en parte los hace más fuertes, más resistentes e independientes; pero, luego de mucho tiempo cayendo y levantándote, no viene nada mal una mano que se encuentre ahí para sostenerte, un hombro sobre el cual apoyarte; y no es muestra de debilidad, solo que en ocasiones el mundo es un lugar muy grande como para manejarlo solos.
"No sé cuánto tiempo vayas a estar junto a mi, pero mientras dure, disfrutemos el camino; riamos de las cosas tontas y cotidianas, o no digamos nada, solo hagámonos compañía, pero quédate a mi lado. Escucha mis pensamientos, y yo trataré de escuchar los tuyos; y quizás no sea la mejor persona del mundo, ni la más perfecta, nunca quise serlo; pero quiero ser alguien de quien te sientas orgulloso de tener junto a ti. Ya sea solo una canción o toda una vida, quisiera dejar en ti una huella, como sé que tú lo has hecho conmigo; y en tanto nos tengamos el uno al otro, sonriamos."
¿Qué tan peligroso es un corazón abierto? ¿qué tan vulnerables nos volvemos? quiero asegurar mi corazón, pero eso es algo que no va a pasar; lo único que queda por hacer es seguir, y esperar a que haya algo que me sostenga al final de la caída.
Y pues si fallo, como muchas cosas en la vida, sacudirse el polvo... y volver a intentar.



